Grabado y mezclado en Marina Sound por Pedro Aznar
Asistente de estudio Leo Kozlowski
Masterizado en Mr. Master por Andrés Mayo
Asistente de estudio Diego Guerrero
Pedro Aznar usa cuerdas Magma y Cantata.
Cristian Judurcha usa platos Sabian y palillos Dr.Drum sticks.
Gracias al Canottieri Italiani, Sres. López y Kairuz.
Violines en el campo Y subió del centro de la Tierra un vapor fecundo y los minúsculos cuerpos giraron en espirales y los microinsectos se comunicaron sus alientos intangibles y de la materia blanda en la oscuridad se esculpió una fibra y de la fibra se tejió una raíz y la raíz tiene burbujas verdes de cristales y esencias perfumadas le corren por las venitas traslúcidas y de pronto una respiración atravesó la tierra y las raíces empujaron y se estiraron entre la filigrana de tréboles y las baña la luz súbita y por la bendición de la Bruja o la Santa que canta como una llovizna brillante de ojitos de luciérnagas las raíces se hacen tallos cuerpitos de madera lisa brillante y se cincelan curvas y huelen al verano susurrante y estamos listos ya en la superficie como flores mágicas exhibiendo nuestra rareza ante la mirada maravillada de los escarabajos.
Y entonces el viento, antiguo mensajero de la Fe y la Vida, nos acaricia, y vibramos en consonancia mística y polifonía perfecta una música sagrada solo para los pobres que creen en milagros.
> VIOLINES EN EL CAMPO Roxana Amed / JAVIER Lozano
Otra vez
florecieron violines en el campo, oh, oh.
Otra vez
como fuego rojo son bajo el sol.
Voy caminando y en paraísos estoy
resucitando
en sus cuerdas recuerdos de mi corazón.
Otra vez
el verano me está visitando, oh, oh.
Otra vez
en la tierra sus tallos en flor.
Y celebrando tocan canciones de amor
como milagros
en sus cuerdas recuerdos de mi corazón.
Música sobre mi piel brillando.
Música sobre mi piel sembrando.
Violines que veo nacer en el campo…
Otra vez
me nacieron espadas en las manos, oh, oh.
Otra vez
como Juana yo amanezco cantando, oh, oh.
Abro los brazos para alejar el dolor
y sueños amargos
que envenenan venenos en el corazón.
Música sobre mi piel brillando.
Música sobre mi piel sembrando.
Violines que veo nacer en el campo…
Arreglo de guitarras Alejandro Ridilenir
Voz Roxana Amed
Guitarra acústica Alejandro Ridilenir
Guitarra eléctrica Claudio Iuliano
Contrabajo Fernando Galimany
Percusión Mario Gusso
> LONELY PEOPLE Roxana AmeD
Lonely people
wandering in the streets
this invisible gun
against their hearts.
Lonely people
wondering if a dream
is a gift for lucky people.
Lonely people
crying in their sleep,
stars are raining tears.
They are lonely people
trying to believe
loneliness is a beautiful gift.
And we have so much love,
so much love to give.
And we have so much love,
so much love to give.
Lonely people,
glow under their skin,
blow of broken wings.
They are lucky people
bleeding for a dream
that is a gift for lonely people.
And we have so much love,
so much love to give.
And we have so much love,
so much love to give.
Why can’t we forget
the roses that fall,
the letters that burned?
Why can’t we forget?
Why can’t we forget
the days that are gone,
or the words unhurt?
Why can’t we forget?
If we have so much love,
so much love to give.
If we have so much love,
so much love to give.
Arreglo de cuerdas Pedro Aznar
Voz Roxana Amed
Violín Pablo Agri
Violín Miriam Gandarillas
Viola Washington Williman
Violoncello Patricio Villarejo
Durazno sangrando
La vida me balanceaba a la sombra inocente y perfumada de mis hermanos cuando vi por primera vez los anillos del Insecto Silencioso.
Con horror supe que el mundo era un vivén hacia la podredumbre segura. Esa noche me dejé colgar de mi médula dolorida hasta que mi noble traje de terciopelos naranjas se manchó de sangre traslúcida y después el aire y golpeé contra el rocío y vi el cielo girar y girar hasta que me desvanecí de vértigo junto a un río.
Yquedé sumergido en un sueño espeso como el musgo.
Y cruzaron lunas sobre mis lágrimas.
Y murmullos irrepetibles de música breve me envolvían desde la profundidad.
Hasta que en una noche clara distinguí al Samurai Invisible contemplándome. Sus labios se movían dulcemente.
“-Quien canta es…-” comenzó a decirme.
Como por un golpe, mis fibras temblaron. Se desgarró mi piel y mi carne. Sangré rojo y dulce. Y vi en el centro de mi mismidad un cuerpo distinto y sólido.
Mientras el Samurai se sonreía, narrador y omnisciente, yo grité y caí hacia el centro del agua y el cielo iluminado brillando en mil fragmentos de cristales líquidos.
Cuando me alejé, el Invisible caminaba sobre el agua y el viento agitaba sus sedas y soplaba los pétalos del loto que viajaría conmigo en la corriente hacia otras orillas.
> DURAZNO SANGRANDO Alberto spinetta
Temprano el durazno del árbol cayó
su piel era rosa dorado del sol
y al verse en la suerte de todo frutal
a orillas de un río su fe lo hizo llegar.
Dicen que en este valle,
los duraznos son de los duendes...
Pasó cierto tiempo en el mismo lugar,
hasta que un buen día, se puso a escuchar
una melodía muy triste del Sur
que así le lloraba desde su interior:
"Quién canta es tu carozo
pues tu cuerpo al fin tiene un alma...
y si tu ser estalla
será un corazón el que sangre...
y la canción que escuchas
tu cuerpo abrirá con el alba..."
La brisa de enero a la orilla llegó
la noche del tiempo sus horas cumplió
y al llegar el alba, el carozo cantó
partiendo al durazno que al río cayó...
Y el durazno partido
ya sangrando está bajo el agua...
Arreglado por Pedro Aznar
Voz Roxana Amed
Guitarra acústica Alejandro Ridilenir
Guitarra eléctrica Claudio Iuliano
Piano Rhodes Andrés Beeuwsaert
Contrabajo Fernando Galimany
Percusión Mario Gusso
Batería Cristian Judurcha
Bajo las piedras
Cuando guiándote
con tus lavandas encendidas
como estrellas de miles de cruces del Sur
con tu manto de armiño mapuche
¿habrás visto mis ojos
esperando
debajo de las piedras?
¿me habrás bendecido
con el perfume de tus pétalos
que cambiarías después por panes y dulces
para comer bajo la lluvia?
> BAJO LAS PIEDRAS (Índigo shadows) ROXANA AMED Versión en castellano R. Amed y P. Aznar
En tu nocturna palidez
muere invisible el porvenir.
Desde las piedras puedo ver
años marchitos en tu piel.
Pétalos caen sobre mí
velo de sueños sin abrir
manto de sangre vegetal
que en mis entrañas vas a hundir.
Déjame estar
hoy a tus pies
bendíceme
porque perdí mi fe
porque perdí... mi fe.
Bajo las piedras puedo oir
cantas estrellas para velar
tierra en mi boca sin bendecir
mordiendo flores para llorar.
Déjame estar
hoy a tus pies
bendíceme
porque perdí mi fe
porque perdí... mi fe.
Arreglo de guitarras Alejandro Ridilenir
Voz Roxana Amed
Guitarra acústica de 12 cuerdas Alejandro Ridilenir
Guitarra eléctrica Claudio Iuliano
Contrabajo Fernando Galimany
Percusión Mario Gusso
> VANISHING ROXANA AMED
He vanished
like a cloud with the wind
like the sway of the willows
with the breeze
like a waving hand on a train
that won't come back again
he vanished away.
We vanished
like the shadows with the moon
and the song we could hear
faded soon
like a wedding dress on a chair
or the flowers in my hair
we vanished away.
I'll vanish
like the music in the sea
like the taste of the wine
in that kiss
and the forgiving look on his face
and the warmth of her embrace
I'll vanish away.
Arreglo de guitarra Ernesto Snajer
Voz Roxana Amed
Guitarra de 10 cuerdas Ernesto Snajer
Amelia
Dejo este mensaje por si en alguna carretera despejada y pedregosa, un hotel nos invitara una cita, y así sabrían cómo reconocer mi voz y descansaría mis modestos huesos en los brazos de sus murmullos sabios.
> AMELIA j. MITCHELL Versión en castellano P. Aznar
Cruzando el desierto ardiente
seis aviones vi pasar
dejando seis estelas por sobre el pedregal
un hexagrama escrito en los cielos
las cuerdas en mi diapasón
Amelia, una falsa alarma más.
Los jets y su zumbido
que adormece la atención alteran tiempo
y estaciones con su triste canción
y así la vida se torna un álbum
fetiche de postal
Amelia, es una falsa alarma más.
La gente te cuenta adónde fue
te dice adónde ir
pero hasta que vayas ahí nunca podrás saber
donde unos hallan un edén
otros siembran dolor
Amelia, eso es una falsa alarma más.
Quisiera que esté a mi lado hoy
cómo he de obedecer
su voluntad de ya nunca volverme a ver
así es que escondo este dolor
y el camino se volvió obsesión
te digo, Amelia, fue una falsa alarma más.
Fantasma de aeroplanos el cielo la devoró
o el ancho mar igual que yo quería volar
como Ícaro ascendiendo
en bellos brazos que no lo sostendrán
Amelia, era una falsa alarma más.
Creo que nunca amé de verdad
me temo que es así
siempre entre nubes en lo alto de mi helado confín
y viendo todo desde allá arriba
en sus brazos me fui a estrellar
Amelia, apenas una falsa alarma más.
Paré en el hotel "Los Cactus"
a enjuagar la soledad
y me dormí en la almohada de mi vagabundear
soñé con siete cuarenta y sietes
sobre campos sin alambrar
sueños, Amelia, sueños y una falsa alarma más.
Arreglado por Pedro Aznar
Voz Roxana Amed / Pedro Aznar
Piano eléctrico Pedro Aznar
Guitarra acústica y guitarra eléctrica Claudio Iuliano
Contrabajo Fernando Galimany
Batería Cristian Judurcha
Arizona
Desperté deslizándome afuera de una nube de sueños de arena microscópica.
Recorrí la cadena de mis vértebras enroscadas por años en una matriz de escorpiones y piedras. Tragué el sabor de mis labios, salado y hambriento, y descorrí mis párpados.
La Luz Indiscutible ardió como aceite.
Una mano dolía, abierta, tatuada de la sangre vieja de la vida anterior. Y volvió esa legión de voces oscurísimas y se arrojó contra mí y me ahogué de lágrimas.
Un viento piadoso sopló y dispersó la arena sobre las serpientes, los mapas raídos y vi mi silueta descarnada emergiendo del desierto.
Comencé a desprenderme de mi cuerpo rancio y al fin, reptando sobre mis huesos, me puse de pie. Entonces las flores rojas rompieron mi piel intacta y me vistieron.
“Aquí estoy”, me dije. Y recordé mi voz.
Y con la fragilidad de los niños enfermos y de los muertos vivos, empecé a caminar.
> ARIZONA Roxana Amed / JAVIER Lozano
Aquí nací
y aquí me estoy muriendo
siempre sintiendo la arena en mi pies
cruzo el desierto de mi propia Arizona
marchando sola
voy marchando
voy cantando sola, hey, hey.
Estas arenas
son las cenizas
de aquellas vidas
de las vidas que una vez perdí
son esas huellas
destruidas
de sangre seca
que llevaba en cada cicatriz.
A mi alrededor
bailando un cortejo
oigan sus alas volar
siguen las flores que cubren mi cuerpo
pero hoy no habrá funeral.
Aquí nací
y aquí estoy renaciendo
mientras los muertos no me pueden tocar
cruzo el infierno de mi propia Arizona
marchando sola
voy marchando
voy cantando sola.
A mi alrededor
bailando un cortejo
oigan sus alas volar
siguen las flores que cubren mi cuerpo
pero hoy no habrá funeral.
Ay, aquí estoy
voy naciendo mientras voy muriendo.
Ay, aquí estoy
caminando sobre lo que fui.
Arreglado por Gustavo Sadofschi
Voz Roxana Amed
Guitarra acústica Alejandro Ridilenir
Guitarra eléctrica Claudio Iuliano
Contrabajo Fernando Galimany
Percusión Mario Gusso
Cuando no estabas
Qué sería de mí
Sin el consuelo de tu insomnio generoso
Sin el amparo de tu fragilidad
Sin tu compañía
Sin tu compañía en este infierno miserable
Sin el sabor de tu aliento
Leve
Curándome de esta fugacidad desesperante
que corroe en cenizas mis huesos.
> CUANDO NO ESTABAS Roxana Amed
Cuando tú no estabas
moría de quietud
glorias sin medallas
de una guerra sin cruz
y mis pies rondaban
cerca de mi ataúd
porque tú no estabas
no estabas tú.
Cuando tú no estabas
sólo el invierno en mí
y mi boca helada
de besos que no dí
y mi amor rondaba
perdido de pedir
y tú no estabas
tú no estabas aquí.
Sólo tu aliento será
lo que me hará respirar al fin
sólo tu aliento me hará palpitar
tu aire al murmurar
en cada despertar
tu boca junto a mí
Cuando tú no estabas
no conocía aún
el murmullo tibio
y la mañana azul
y mis sueños rondaban
cerca de mi ataúd
porque tú no estabas
no estabas tú.
Sólo tu aliento será
lo que me hará respirar al fin
sólo tu aliento me hará palpitar
tu aire al murmurar
en cada despertar
tu boca junto a mí.
Arreglado por Pedro Aznar
Arreglo de guitarras Alejandro Ridilenir
Voz Roxana Amed
Guitarra acústica Alejandro Ridilenir
Acordeón Pedro Aznar
Contrabajo Fernando Galimany
Percusión Facundo Guevara
Batería Mario Gusso
Hotel room El resplandor de las luces de un sedán negro iluminó por un momento unas magnolias marchitadas en el empapelado.
Helen sopló el humo de su último cigarrillo contra el vidrio y dejó que los espirales le alcanzaran la cara.
La noche comenzaba a deslizarse por la ventana y lo cubría todo de velos verdes, y húmedos.
Helen miró a su alrededor.
La visita vespertina empezaba a desvanecerse en la habitación como una gota de sangre en el vaso de agua del baño de hotel.
Algunas luces alcanzaban la puerta cerrada y se encandilaban en el cartel enmarcado que no leía las últimas palabras que oyeron las paredes.
El vacío gravitaba todavía en las sábanas.
Helen contuvo la respiración casi para siempre.
En la habitación contigua soplaba un disco.
“-You…-“ se acercaron las palabras de una canción.
Vio su reflejo en el vidrio ceniciento.
Afuera la lejanía se aturdía en los hoteles del fin del mundo.
Y la ausencia, en este cuarto ajeno, abrazando como el perfume de las flores agonizantes de un funeral.
> HOTEL ROOM Roxana Amed
In a room of an old hotel
winter falls
ashen cold on this bed
smoke and cigarrettes
but you...
In a room at the edge of the world
night falls
tears run down these windows
while the city starts to shine outside
but you...
You, you will never be mine
you, far away from this night
you, breathing still on my mouth
you, kissing me in the dark...
In a room of a lost hotel
letting go
memories with the rain
while goodbyes are falling on my bed
'cause you...
You, you will never be mine...
In the room...
that you left,
nothing’s mine but this pain,
cold and true
like a room in a old hotel...
Arreglado por Pedro Aznar
Voz Roxana Amed
Bajo de 5 cuerdas Pedro Aznar
LIMBO
Han sabido de cuando la piel se deshace en escamas?
Y los gritos son ensordecedores en medio de la oscuridad?
Y los pies se hunden en la viscosidad indescripta?
Y nunca nunca se despierta?
> LIMBO Roxana Amed
De caminar descalza
De adivinar estrellas
De dibujar con sangre
De mi pasar las huellas
Y de clavarme cruces, para creer.
De ver crecer escarcha
sobre la piel ajena
y de enterrar fantasmas
bajo la tierra negra
y de tragar cenizas, para engendrar.
Ay, tan cansada de andar
por este Limbo atroz
espectro fiel
que nadie ve
que nadie quiere ver.
De revolver la nada
De desafiar tormentas
De envenenarme el alma
Con esperanzas muertas
De ver nacer mis alas
Y no volar.
Y de cambiar de casa
de equivocar las puertas
y de beber mis lágrimas
de miedo o de vergüenza
de no encontrar palabras, para mentir.
Ay, tan cansada de andar
por este Limbo atroz
espectro fiel
que nadie ve
que nadie quiere ver.
Arreglado por Pedro Aznar
Voz Roxana Amed
Piano eléctrico Pedro Aznar
Trompeta Juan Cruz de Urquiza
Bandoneón Pablo Mainetti
Contrabajo Fernando Galimany
Batería Mario Gusso
Epitafio
Debo decir:
Aquí yace quien muriera invisible.
Nadie verá la sombra de tu piedra para leer tu nombre.
Solo existías en mis ojos.
> EPITAFIO Roxana Amed
Por el puñal abierto y por los otros
por la mirada sucia y la sonrisa
no quiero ver las sombras de tus ojos
no quiero verte nunca
no quiero verte más.
Por la palabra falsa y el insulto
por el veneno dulce y la mentira
no quiero las cenizas de tu embrujo
no quiero verte nunca
no quiero verte más.
Por mi inocencia muerta asesinada y fría
por la injusticia ciega y mi otra mejilla.
No quiero verte nunca
No quiero verte nunca más
No quiero verte nunca, nunca, nunca más.
Por las entrañas negras y tus cuervos
por las serpientes turbias desde tu boca
y por tus escaleras al infierno
no quiero verte nunca
no quiero verte más.
Y por tu infancia enferma y tus otros muertos
porque no puse espinas en tu corona
y no clavé los clavos en tus dedos
no quiero verte nunca, nunca, nunca, nunca más.
Por mi inocencia muerta asesinada y fría
por la injusticia ciega y mi otra mejilla.
No quiero verte nunca
No quiero verte nunca más
No quiero verte nunca, nunca, nunca más.
Y ahora vives
bajo las flores del invierno
te abrigué en un sepulcro de terciopleo
y espero que te coronen los crisantemos
y que besen tus labios los pensamientos.
Por mi inocencia muerta asesinada y fría
por la injusticia ciega y mi otra mejilla.
No quiero verte nunca
No quiero verte nunca más
No quiero verte nunca, nunca, nunca más.
Arreglado por Pedro Aznar
Voz Roxana Amed
Guitarra acústica Alejandro Ridilenir
Guitarra nylon Claudio Iuliano
Violoncellos Patricio Villarejo
Contrabajo Fernando Galimany
Percusión Facundo Guevara - Mario Gusso
Goodbye
¿Qué música se escucha en esa orilla de la vida?
¿De qué maderas hacen las guitarras?
¿Podés escuchar la mía que no se ha callado nunca?
> GOODBYE Roxana Amed
I tell you
it’s the last time left
the last to mourn
I say the last tear felt, baby
and the last fear of all.
It’s the very last end
of the very last road
and the last real pain
since the day you were born.
(that's why I'm telling you)
It’s goodbye, my baby
it’s goodbye
it’s the time, my baby
to go by
but I’ll see you soon
on the other side
sitting by the road
playing your guitar.
Es el último llanto
y la última sed
son mis últimos besos
sobre tu piel.
Son las últimas piedras
bajo tus pies
es el último río
que veras correr.
It’s goodbye, my baby
it’s goodbye
it’s the time, my baby
to go by
but I’ll see you soon
on the other side
sitting by the road
playing your guitar.
Arreglado por Pedro Aznar
Voz Roxana Amed
Guitarra nylon Roxana Amed
Guitarra acústica Claudio Iuliano
Percusión sobre su cuerpo Mario Gusso
> AMELIA j. MITCHELL
I was driving across the burning desert
When I spotted six jet planes
Leaving six white vapor trails across the bleak terrain
It was the hexagram of the heavens
it was the strings of my guitar
Amelia, it was just a false alarm
The drone of flying engines
Is a song so wild and blue
It scrambles time and seasons if it gets thru to you
Then your life becomes a travelogue
Of picture-post-card-charms
Amelia, it was just a false alarm
People will tell you where they've gone
They'll tell you where to go
But till you get there yourself you never really know
Where some have found their paradise
Other's just come to harm
Oh Amelia, it was just a false alarm
I wish that he was here tonight
It's so hard to obey
His sad request of me to kindly stay away
So this is how I hide the hurt
As the road leads cursed and charmed
I tell Amelia, it was just a false alarm.
A ghost of aviation
She was swallowed by the sky
Or by the sea, like me she had a dream to fly
Like Icarus ascending
On beautiful foolish arms
Amelia, it was just a false alarm
Maybe I've never really loved
I guess that is the truth
I've spent my whole life in clouds at icy altitude
And looking down on everything
I crashed into his arms
Amelia, it was just a false alarm
I pulled into the Cactus Tree Motel
To shower off the dust
And I slept on the strange pillows of my wanderlust
I dreamed of 747s
Over geometric farms
Dreams, Amelia, dreams and false alarms
Voz Roxana Amed / Pedro Aznar
Piano eléctrico Pedro Aznar
Guitarra acústica y guitarra eléctrica Claudio Iuliano
Contrabajo Fernando Galimany
Batería Cristian Judurcha
> AGRADECIMIENTOS
Esta música tuvo la terrible responsabilidad de ser el testimonio de unos años de increíbles revelaciones para mí.
Durante toda mi vida busqué el lenguaje preciso para documentar las imágenes inasibles de mi paso por esta Tierra devastada o pródiga.
Me perdí varias veces. Me confundió la fugacidad que me arrastraba a través de los años.
Finalmente, en cada microscópica pieza de este disco, estoy
Estoy por el sacrificio de mi madre, imperturbable en medio de la oscuridad.
Por la música apócrifa en la sangre de mi padre.
Por Daniel que fue visionario.
Por Sara y Luis que no dudaron jamás.
Por Jorge que fue el espejo curador para mi miseria y mi fortaleza.
Por Mariana oyendo y esperando a mi lado, por Vicky y Fran y la compañía incondicional de su confianza, por Vale y Flor que me rescataron del desvanecimiento, por estos músicos que me prestaron su corazón y su talento, por Aquellos que me dejaron quererlos y contarlos en clave en estas canciones, por Pablo que trabajó con mis imágenes naufragantes por pura generosidad, por Cosme, el primer mensajero, por Cynthia De C. y Pato, por Nano, por Ian, por los consejos de las López, por Flor y Lucrecia-Luciérnaga, por la mirada lunar de Nora y Sebastián, por Pino y Gaby porque visitamos juntos los profundos cielos de Tandil.
Por Joni que nos dejó volar con su Amelia.
Por Afo que escuchó obsesionado la voz escondida.
Y por Pedro
que fue como jugar en una fuente de diamantes.
Por la gente que esperó este disco por más de un año, por los murmullos incesantes de las rezadoras de mi familia y por aquellos que nunca supieron ver quién soy, porque inspiraron canciones que ahora vivirán por siempre.
Si la música es este lenguaje mágico que nos permite establecer esta conversación eterna entre humanos separados por la geografía o por el tiempo o por la muerte, le agradezco a Dios por este instrumento que me ha salvado de no morir durante toda la vida.
A Daniel
que me miró con ojos de milagros,
desde su amor iluminado
a mí, entre las sombras,
y vio, en el principio de todo,
lo que ustedes van a empezar a ver ahora.